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Un contratista termina la estructura de un segundo piso en una vivienda de Ñuñoa. A las tres semanas, una tormenta inusual provoca filtraciones que dañan la obra recién entregada y arruinan parte del cielo del primer piso del mandante. El cliente exige reparación completa. El seguro de construcción contratistas que operan en este tipo de proyectos habría cubierto tanto el daño a la obra nueva como la responsabilidad frente a la propiedad existente del cliente. Sin esa póliza, el costo sale del bolsillo del contratista.
En Chile, el seguro todo riesgo de construcción —conocido como TRC— protege al contratista durante la ejecución de una obra contra daños materiales, pérdida de materiales y responsabilidad civil frente a terceros. No es lo mismo que el seguro de responsabilidad civil general ni que las coberturas de la mutualidad. El seguro de construcción contratistas cubre la obra en sí, desde que empiezan los trabajos hasta la recepción definitiva.
La póliza TRC tiene dos secciones principales. La primera cubre los daños materiales a la obra, incluyendo materiales en sitio, estructuras en proceso y equipos de construcción incorporados al proyecto. La segunda cubre la responsabilidad civil que pueda surgir durante la ejecución — por ejemplo, daños a propiedades vecinas, lesiones a terceros o perjuicios causados por la operación de maquinaria. Además, muchas pólizas incluyen un período de mantención extendida que cubre defectos descubiertos después de la entrega, generalmente por 12 a 24 meses.
Lo que el TRC no cubre es igualmente importante. Típicamente excluye defectos de diseño previos, desgaste normal, daño intencional, y problemas derivados de materiales defectuosos que el contratista sabía que estaban en mal estado. También suele excluir equipos del contratista que no forman parte de la obra —como herramientas, vehículos y maquinaria propia— salvo que se agregue una cláusula adicional.
| Cobertura TRC | Qué incluye | Qué excluye |
|---|---|---|
| Daños materiales a la obra | Estructura, terminaciones, materiales en sitio | Defectos de diseño previos, desgaste normal |
| Responsabilidad civil | Daños a terceros, propiedad vecina, lesiones | Daño intencional, actos dolosos |
| Periodo de mantención | Defectos descubiertos 12–24 meses post entrega | Mantenimiento preventivo, uso inadecuado del cliente |
| Equipos en obra | Solo si están incorporados al proyecto | Herramientas propias, vehículos del contratista |
| Remoción de escombros | Costos de limpieza post siniestro | Escombros preexistentes al siniestro |
En Chile, el TRC no es legalmente obligatorio para todas las obras. Sin embargo, en la práctica se vuelve requisito cuando el contratista trabaja con mandantes institucionales, participa en licitaciones públicas a través de ChileCompra, o ejecuta proyectos que requieren permiso de edificación ante la DOM. Muchos mandantes privados —especialmente inmobiliarias y administradoras de edificios— también exigen el TRC como condición para adjudicar el contrato.
Para un contratista que trabaja en remodelaciones menores de vivienda, el TRC puede parecer excesivo. Pero a medida que los proyectos crecen en envergadura y en valor, operar sin esta cobertura se convierte en un riesgo real. Un siniestro sin póliza puede comerse no solo la utilidad del proyecto sino el capital de trabajo completo del operador. La Comisión para el Mercado Financiero regula a las aseguradoras que comercializan estas pólizas en Chile.
El costo del TRC en Chile depende del valor total de la obra, la duración del proyecto, la ubicación geográfica y el historial del contratista. Como referencia general, las primas suelen ubicarse entre el 0,15% y el 0,5% del monto asegurado. Eso significa que para una obra de $80.000.000, la prima anual puede estar entre $120.000 y $400.000 — un costo menor comparado con un siniestro sin cobertura.
Al cotizar, es importante comparar no solo el precio de la prima sino también el deducible, las exclusiones específicas y el período de mantención incluido. Un contratista que cotiza con tres aseguradoras diferentes y lee las condiciones particulares antes de firmar está en una posición mucho más fuerte que uno que acepta la primera oferta porque “era la más barata”. El seguro de construcción contratistas no es un gasto — es una inversión que protege el margen del proyecto y la viabilidad del negocio.
Si ya tienes un seguro de responsabilidad civil, el TRC no lo reemplaza sino que lo complementa. La RC cubre daños a terceros en la operación general del negocio. El TRC cubre específicamente la obra en ejecución. Los operadores más sólidos mantienen ambas coberturas activas.
Antes de iniciar un proyecto de cierta envergadura, confirma si el mandante exige TRC. Si lo exige, cotiza con al menos dos aseguradoras y compara deducibles y exclusiones. Si no lo exige pero el proyecto vale más de $50.000.000, considera contratarlo por cuenta propia — la prima es un porcentaje mínimo del valor total y la tranquilidad que da no tiene precio cuando las cosas salen mal.
En un mercado donde los mandantes son cada vez más exigentes con la documentación y las coberturas, el contratista que llega con su TRC listo demuestra profesionalismo. Y eso, en la práctica, se traduce en más adjudicaciones y en clientes que confían.
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