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Las tarifas de contratistas en Argentina tienen un enemigo que ningún otro país de la región enfrenta con la misma intensidad: la inflación. Un contratista que presupuesta una obra de tres semanas en pesos fijos puede perder entre un 8% y un 15% del valor real del trabajo solo por la diferencia entre el día que cotizó y el día que cobra. Y eso sin contar materiales, que se mueven aún más rápido.
A eso se suman las categorías de monotributo que se desactualizan antes de que termines el semestre, clientes que esperan precios fijos en un mercado donde nada lo es, y una doble referencia cambiaria que complica cualquier cálculo de largo plazo. El operador que no tiene una estructura de precios que contemple todo esto está subsidiando cada proyecto con su propio tiempo.
El precio que le das al cliente tiene que cubrir más de lo obvio. Acá están los componentes que determinan si un servicio te deja ganancia o te deja trabajando gratis.
| Componente | Qué cubre | Impacto real |
|---|---|---|
| Monotributo / Autónomo | Cuota mensual fija que cubre jubilación, obra social e impuestos | Costo fijo mensual que sube cada recategorización |
| Ingresos Brutos | Impuesto provincial sobre facturación | 1,5–5% según provincia y actividad |
| Materiales | Insumos directos del servicio | 30–50% del presupuesto — varía semanalmente |
| Inflación sobre materiales | Aumento de precios entre cotización y compra | 3–10% mensual según rubro |
| Transporte | Nafta, peajes, estacionamiento | 5–15% según la zona |
| Desgaste de herramienta | Reposición a precios actualizados | 3–8% |
| Margen de ajuste inflacionario | Colchón para absorber la pérdida de valor entre cotización y cobro | 5–15% según duración del proyecto |
Un gasista matriculado en Buenos Aires que cobra $25.000 por una visita de diagnóstico y cree que ese es su ingreso está ignorando que el monotributo, Ingresos Brutos, el traslado y el desgaste de herramienta le dejan entre $14.000 y $17.000. Si además tuvo que comprar materiales y el precio subió entre el presupuesto y la ejecución, el margen real puede ser menor a $10.000.
Los contratistas argentinos que mejor manejan la inflación no adivinan — tienen sistemas. Las estrategias más comunes entre operadores rentables incluyen tres enfoques que se pueden combinar.
Primero, cotizar con vigencia corta: un presupuesto válido por 7 días en vez de 30 obliga al cliente a decidir rápido y te protege contra movimientos de precio. Segundo, separar materiales de mano de obra en la cotización, con cláusula de ajuste: “los materiales se facturan al costo del día de compra”. Tercero, para proyectos de más de dos semanas, incluir una cláusula de revisión de precio si la inflación mensual supera un umbral (por ejemplo, 5%).
Ningún cliente razonable espera que absorban la inflación por él. Pero si no lo decís antes, lo pagás después.
Las tarifas en el Área Metropolitana de Buenos Aires son las más altas del país pero también las más competidas. Un electricista matriculado en CABA cobra entre $20.000 y $35.000 por visita, mientras que en Tucumán o Mendoza la tarifa baja a $12.000–$18.000. La diferencia de costo de vida justifica parte de esa brecha, pero no toda: los operadores del interior enfrentan menor volumen de trabajo, lo que exige márgenes por servicio más altos para sostener la operación.
Para información oficial sobre las categorías y límites del monotributo vigentes, consulta el portal de monotributo de ARCA.
Revisa nuestra guía sobre cómo cotizar sin regalar margen — aplica directamente a cualquier rubro en Argentina.
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